28.3.2006 / Positivo
El Dani es un buen tipo, un tipazo, sincero y sin muchas pretensiones, uno de esos que sabés que con tal de no llegar a cagarte primero se caga él mismo, da lo mismo si te conoce desde ayer o desde siempre. Y esas son cosas que no tienen precio, sobre todo teniendo en cuenta que vivimos rodeados de resentidos hijos de puta dispuestos a cagarte por dos pesos y monedas, o a juzgarte de arriba a abajo si es que no les dejás margen para que te caguen. Pero como todo el mundo el Dani tiene lo suyo y a veces se aparece con los cables cruzados, justo allí donde te dan ganas de salir corriendo o rezás para que de repente te agarre una sordera que te permita dejar de escucharlo, sabiendo que de todas formas te vas a quedar escuchándolo con toda la paciencia del mundo, porque él haría lo mismo.
El otro día empezamos a discutir por una boludez que no viene al caso.
-No podés ser así. ¿Porqué siempre te empeñás en ver las cosas de ese modo? Todo el tiempo. No, no y no, date cuenta que así no llegás a ningún lado. Escuchame, vos no podés ser de esa forma, tenés que cambiar esa actitud, esa forma de pensar, vamos, tenés que ser POSITIVO- me decía con exasperante insistencia.
Como siempre, lo decía de buena onda. Todavía esas palabras resuenan en mi mente. “Cambiar de actitud”. “Ser POSITIVO”.
Así le fue con la rinoscopía.

