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25.7.2007 / Réquiem de letras

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Porque no sólo de historietas gráficas vivía el hombre

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25.3.2007 / Los pescados: las leyes del mambo

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mambo

I

Aquí, en las afueras de esta ciudad o dentro de este cubículo alejado del mundo, en esta atmósfera blindada donde el bondadoso ladrón o asesino mastica el vacío de la eternidad. Aquí el lujo placentero de los vivos escapa de la acogedora muchedumbre con una cuarenta y cinco en la guantera de su automóvil. Aquí, en este paraje o recinto, donde un insecto pulula sobre la sangre o la transpiración de un anciano que roba el veneno de todos los espectros flotantes de un mercado de chinos muertos, porque ya no encuentra en su mirada el odio caliente de la salvación, sino tan solo el amor barato de la derrota. Aquí todos sabíamos esto. Hasta la reconfortante violencia de esa rata ucraniana que se hospeda en el décimo cuarto piso de esta villa de miserables, lo sabía. Hasta el chupa-conchas que aguarda en el callejón con su barra de hierro, lo sabía. Hasta esos jetones de la bonaerense, que han activado la bomba, saben que yo sé y yo sé que ellos saben, que sabíamos esto. Y mientras la humanidad lustra el poderoso mango de marfil blanco de su cuchillo, las voces inventan el tiempo sobre ese cráneo que vemos desvanecerse como una roca de hielo. Seguir leyendo… »

Escrito por chinaski · Comentarios (9)

3.11.2006 / Coger*, escribir, drogarme

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Marc, la sucia rata

José Sbarra. Ya había escuchado ese nombre en alguna que otra conversación trasnochada. Más tarde llegué a leer una nota biográfica sobre él escrita por Enrique Symns en la última Cerdos & Peces de 2004.

Según cuentan los dichos, Sbarra era cultor de la aguja y de la máquina de escribir y así vivió su vida al límite merodeando por hoteluchos de San Telmo, acompañado de drogotas, dementes, malucos y personajes de toda clase que frecuentaban aquellos pagos en la década del 80. “Coger, escribir, drogarme” era el lema de Sbarra, llevado a la práctica hasta las últimas consecuencias. Porque entre tanto descontrol un buen día se pescó ese invento de la ciencia moderna llamado HIV, y su muerte allá por 1996 no hizo otra cosa que extender el mito desde aquellos días hasta aquí.

Hace un par de días Pablo Z. me acercó la versión digitalizada de “Marc, la sucia rata“, ácida novela corta de Sbarra que en su momento tuvo una edición muy precaria y marginal y que trascendió luego en teatro y más tarde en cine (al igual que lo que sucedió con otro de sus libros, Plástico Cruel, ópera prima de Daniel Ritto).

El librillo en cuestión ya está disponible para la muchachada katártica, que además tiene adjunta la nota biográfica de C&P que transcribí a modo de introducción. Dado que no es muy extenso recomiendo imprimirlo y, valgan las sugerencias, tenerlo a mano como para leerlo en la parada del colectivo, o arriba del colectivo o tren, o subte, o en la cola del banco, o con más razón, en alguna aburridísima cursada de universidad… aunque de eso último ya ni me acuerdo.

DescargarMarc, la sucia rata“ de José Sbarra

* para los hispanoparlantes, lo que por aquí decimos follar.

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29.5.2006 / 661 manuscritos y cartas escaneadas de Bukowski

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Tengo un pedo en la cabeza y una idea en el culo

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Escrito por chinaski · Comentarios (10)

21.2.2006 / Leer es una cagada

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nmap

Hay dos momentos claves en el día que reservo para la lectura. Uno de ellos es al momento de acostarme; al principio resultó ser una buena medida contra el insomnio pero más tarde pude comprobar que si el asunto se pone interesante, el plazo de lectura puede extenderse a tres o cuatro horas sin pausas ya que el sueño, en lugar de llegar por cansancio, se disipa frente al interés de seguir destapando (a veces hasta el final por mucho que falte) las palabras que guardan las páginas del libro.

El otro momento de lectura es mucho más azaroso y puede tocar en cualquier parte del día, y tiene la particularidad de desarrollarse en el baño. Cada cosa lleva su tiempo, claro que sí, y nada de apuros en lo posible, por lo que para este tipo de trámites suelo tomarme mis diez o quince minutos sentado esperando a dar luz a todo lo que tenga que salir por ese agujerito que fue diseñado para que solamente expulse cosas. Lo cierto es que el material de lectura en estos casos es más bien ligero e intrascendente, y recae sobre revistas, el diario (el hoy o el de ayer) y/o cualquier pieza editorial impresa que tenga a mano en ese momento. Y cuando digo cualquiera quiero decir CUALQUIERA… lo último fue una Cosmopolitan de septiembre de 2005 si mal no recuerdo. Suelo guardar todo tipo de revistas que luego serán materia prima para fotomontajes y derivados, y uno nunca sabe qué le va a tocar para la próxima estadía en el inodoro.

Todo este tema en realidad da mucho para hablar y así lo ha hecho ya Henry Miller en una especie de ensayo titulado apropiadamente La lectura en el retrete, que constituye uno de los tantos capítulos que forman parte de su libro “Los libros de mi vida” (1952) que acabo de subir para que se lo descarguen.

Y es aquí donde dejo de tipear abruptamente para salir corriendo al baño.

Escrito por chinaski · Comentarios (3)

17.11.2005 / La encomienda

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Muy cerca de las dos de la tarde me desperté con varios golpes de puerta. Atendí, firmé una planilla de mala gana y terminé con un paquete en mis manos. Aún bajo los efectos de la almohada a cuestas, lo dejé así sin más apoyado sobre la mesa del living y procedí automáticamente a lo de siempre: estirar los brazos mientras me dirijo al baño para dar rienda suelta al esfínter, enfilar para la cocina, prender la TV no tanto para prestarle atención sino como para que no haya tanto silencio y mientras tanto, almorzar lo que haya. El tema es que uno no suele recibir encomiendas muy seguido, de hecho casi nunca, de modo que la ansiedad me asaltó de golpe y no pude evitar pegar el salto para ir a curiosear en medio de todo el trámite alimenticio, el contenido de esa prometedora encomienda.

El paquete debería pesar alrededor de medio kilo y el remitente no era ni más ni menos que el de José Vicente Anaya, aquel poeta – traductor – ensayista – periodista – editor cuyos viajes interminables por polvorientos caminos de México y EE.UU. supieron hacer de él un auténtico beat y a la vez un profundo conocedor de ese movimiento, y de quien supe de su existencia gracias a algunos comments que él mismo dejó en este blog, hace ya un tiempo atrás. Volviendo a la encomienda: gran sorpresa gran cuando terminé de sacar todas las capas del envoltorio y empecé a contabilizar libros hasta llegar a siete. “Los poetas que cayeron del cielo” (La generación beat comentada y en su propia voz; 2001), “Híkuri” (2004); “Largueza del cuento corto chino” (1981); “En la mano desvanecida del tiempo” de Gregory Corso (Selección y traducción de Anaya; 1982); “Aullido, Kaddish y otros poemas” de Allen Ginsberg (Selección y traducción de Anaya; 1981); “Ventana de la mujer en llamas” de Marge Piercy (Antología; presentación y traducción por Anaya; 1981) y finalmente una edición, corregida a mano por él mismo, de “Aullido y otros poemas” (1997). Y yo que últimamente ni compro ni pido prestado libros, con esto tengo para rato.

Anaya ya me ha dado el OK para digitalizar y difundir algo de todo eso; supongo que ahora que se viene el veranito me daré a la tarea de escanearlos y colgarlos por aquí. Mientras tanto y por si quieren ir masticando algo les dejo una entrevista que epigrafe.com le realizó a fines del 2003, una copia de su Manifiesto infrarrealista (1975) y un pequeño poema.

Por lo demás, José, si estás leyendo esto te doy las gracias nuevamente por aquí y estate atento que en cualquier momento te devuelvo el gesto.

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1.11.2005 / Una de cerdos y otra de peces

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1. Hoy anduve dando vueltas por sitio de el interpretador y me encontré con que hace par de meses publicaron en forma completa eso que siempre busqué en librerías y parques y recovecos varios y nunca pude encontrar. Se trata de La Banda de los Chacales, una novela de Enrique Symns de la que sólo había leído fragmentos a través de la Cerdos & Peces. El asunto viene cocinado en dos partes… desde aquí, agradecimiento público a Elsa Kalish por semejante laburo, y

2. Estuve conversando con Nacho, organizador y productor del ciclo “Una noche perfecta“. Entre otras cosas, me confirmó en exclusiva que Symns va a seguir con sus presentaciones durante el mes de noviembre. Algunos invitados que ya confirmaron su presencia son Willy Crook, Gillespi y Tito Fargo. También se está barajando la posibilidad de llevar a Cordera, Skay, Semilla y… attenti al piojo. Para estar al tanto, pueden chequear la cartelera en la web del club que organiza todo esto que al parecer se encuentra momentáneamente offline, y

10. No hay dos sin tres. Ni mucho más por ahora.

UPDATE: Nacho se acaba de contactar nuevamente para pasarme el flyer del ciclo… este viernes 4/11 a las 24 hs, con Vicente Zito Lema y los Macocos como invitados.

Escrito por chinaski · Comentarios (0)

19.7.2005 / 3×1

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Que miras...

HOSPICIO

Es como si me encontrara
dentro de un envase
donde la autoridad existe a medias
donde la cordura reina
un lugar dentro de otro lugar
acaso igual
donde un delirio es simplemente
eso: ¡un delirio!
cuántos delirios andarán fuera
del envase llamando la atención
cuánta locura dentro de ese envase
y cuánta afuera

Nelson Martínez
(interno del hospital psiquiátrico Melchor Romero)

BASTARDO

(no tiene título ni explicación. No tiene razón de ser, de ahí el título):

Dio un traspié nervioso al ver la herida. Era una zanja profunda, razonable, que se abría paso en múltiples nervaduras líquidas a través de la carne dura y sombría. Sus ojos se hincharon para poblarse de venas, observaban la lenta pero abrasadora evolución del horrible tajo que partía su muñeca en dos. Entonces no tuvo mejor idea que mirarse en el espejo del baño para descubrir un rostro intenso, sofocado por los colores de la realidad, henchido de palidez al punto de la supuración, las muescas de cansancio rastrillando con real crueldad el lienzo grasiento y andrajoso de un reacio moribundo. Del tajo manaban ríos burbujeantes de calor, separándose y confluyéndose, violándose y apartándose violentamente. Fijó la vista en ambas manos y luego volvió su cara al espejo. El sudor frío se abría paso entre la sangre caliente. Sus ojos imploraban lágrimas, pero su única reacción posible era la expectación. El espejo le devolvía un hombre hecho de líneas, deshilachándose con una cirujana lentitud, una precisión casi sinfónica que enrollaba sus tejidos en torno al lavatorio del baño, justo debajo de dónde estaba el espejo con él mismo tan real, tan concreto que ahora la tajada le dolía en la carne viva, la interrupción de la agresión infringida había sido todo lo que necesitaba para comprobar que ahora no era sino un fantasma en proceso, una cruel burla de la existencia en regresiva y pasmosa descomposición. “Todos somos perecederos, todos nos drenamos. Y ahora más que nunca, todo tiene el sentido de ser nada”. Se encontró a sí mismo debatiendo contra su tempestuoso destino, aferrándose a la vida que despreciaba más que a él mismo, encomendándose en blasfemias a un Dios ausente, la exponencial necesidad humana de abrazar la existencia ante la proximidad de la deforme y ensanchada garganta del abismo.

María

http://dramalady.pitas.com/

PEQUEÑAS DELICIAS DE LA VIDA MODERNA

Pase por caja 11
pero espere a ser llamado
sonría, lo estamos filmando
forme fila detrás de la línea
conserve su derecha
cruce por la senda peatonal
y en caso de incendio rompa el vidrio
no arroje este papel
en la vía pública
no olvide sacar la basura
de lunes a sábado de 8 a 22
quítese la ropa
respire hondo diga 33
levante la mano
hable en voz baja
descienda por atrás
no converse
con el interlocutor
deje su mensaje
después de la señal
avise antes de llegar
y si no le gusta, váyase
cualquier sugerencia
deposítela en el buzón
el libro de quejas
está a su disposición
si tiene algún problema recuerde
que estamos para servirlo.

Carlos Ardohain
carlosardohain (firulo) ciudad.com.ar

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