17.11.2005 / La encomienda
Muy cerca de las dos de la tarde me desperté con varios golpes de puerta. Atendí, firmé una planilla de mala gana y terminé con un paquete en mis manos. Aún bajo los efectos de la almohada a cuestas, lo dejé así sin más apoyado sobre la mesa del living y procedí automáticamente a lo de siempre: estirar los brazos mientras me dirijo al baño para dar rienda suelta al esfínter, enfilar para la cocina, prender la TV no tanto para prestarle atención sino como para que no haya tanto silencio y mientras tanto, almorzar lo que haya. El tema es que uno no suele recibir encomiendas muy seguido, de hecho casi nunca, de modo que la ansiedad me asaltó de golpe y no pude evitar pegar el salto para ir a curiosear en medio de todo el trámite alimenticio, el contenido de esa prometedora encomienda.
El paquete debería pesar alrededor de medio kilo y el remitente no era ni más ni menos que el de José Vicente Anaya, aquel poeta – traductor – ensayista – periodista – editor cuyos viajes interminables por polvorientos caminos de México y EE.UU. supieron hacer de él un auténtico beat y a la vez un profundo conocedor de ese movimiento, y de quien supe de su existencia gracias a algunos comments que él mismo dejó en este blog, hace ya un tiempo atrás. Volviendo a la encomienda: gran sorpresa gran cuando terminé de sacar todas las capas del envoltorio y empecé a contabilizar libros hasta llegar a siete. “Los poetas que cayeron del cielo” (La generación beat comentada y en su propia voz; 2001), “Híkuri” (2004); “Largueza del cuento corto chino” (1981); “En la mano desvanecida del tiempo” de Gregory Corso (Selección y traducción de Anaya; 1982); “Aullido, Kaddish y otros poemas” de Allen Ginsberg (Selección y traducción de Anaya; 1981); “Ventana de la mujer en llamas” de Marge Piercy (Antología; presentación y traducción por Anaya; 1981) y finalmente una edición, corregida a mano por él mismo, de “Aullido y otros poemas” (1997). Y yo que últimamente ni compro ni pido prestado libros, con esto tengo para rato.
Anaya ya me ha dado el OK para digitalizar y difundir algo de todo eso; supongo que ahora que se viene el veranito me daré a la tarea de escanearlos y colgarlos por aquí. Mientras tanto y por si quieren ir masticando algo les dejo una entrevista que epigrafe.com le realizó a fines del 2003, una copia de su Manifiesto infrarrealista (1975) y un pequeño poema.
Por lo demás, José, si estás leyendo esto te doy las gracias nuevamente por aquí y estate atento que en cualquier momento te devuelvo el gesto.

