25.1.2005 / Fuga en do menor (II)
De repente se descubrió a sí mismo acostado plácidamente sobre el asfalto. Con la mirada perdida observó todo a su alrededor, sus manos apoyadas sobre su cabeza, y el cielo apenas aclarado por el alba, durante un minuto o dos. Finalmente pudo comprenderlo: y entonces se puso de pie esgrimiendo una sonrisa groseramente disimulada, como queriendo ocultarla de la vista de los allí ausentes. Y comenzó a caminar lentamente, sin rumbo premeditado.
La mañana era el escape.


27/1/2005 @ 10:20 am
me recordó a my own private idaho..
3/2/2005 @ 2:54 am
Una sonrisa groseramente disimulada, oculta de la vista de los allí ausentes: clap clap.
Maravillosa pintura del clima, don Chi (claro que cuándo no :)).
(Vaya si una conoce reuniones de ésas, llenas de ausentes… destino de fantasma que se tiene algunas noches, qué caso, bah…)
Qué bueno que esté on the road otra vez (digo, no es que le deseara que se le terminaran las vacaciones, ¿eh?, pero es que para nosotros es un gusto entrar a dar estas vueltas, como volver a casa después de unos días, y encontrar que todo sigue en su lugar -y quién le dice, que hasta con suerte y todo todavía queda un algo pa picar en la heladera, y así…- :))
Bueno, nada, que un saludo.
Me voy a seguir paseando por acuí antes de que me dé el hambre otra vez, ji… :D
(Y hermoso post, de veras. Y no es que no me gusten de los otros, que ya imagino que lo sabe, pero leerle sus propios textos de tanto en tanto es un gusto que debería darnos más a menudo, eh…)