10.2.2008 / El sombrero de Clint Eastwood

- La piba del cabaret de la que me enamoré, desapareció.
- Ufff.
- Para mí que se fue a hacer un aborto. Cuando llamé y pregunté por ella, me dijeron que por un problema importante tuvo que volver para sus pagos, que quizás vuelva en un mes. Pero no sé, estas locas mienten como la gran siete. Bueno, en realidad la gran mayoría de las personas mienten. Una vez me crucé con una loca que me dijo “no me gusta mentir”, e indefectiblemente pareció decirme toda la verdad en apenas unos poco minutos.
- No te enrosques al pedo. Ni dejes que te enrosquen.
- Digo, en definitiva, ¿qué carajo te importa lo que hagan los otros con vos? Vos podes defenderte, ¿no?
- Lo que me importa un carajo es lo que hagan los otros con ellos mismos, pero lo que hagan conmigo me importa. ¿O vas a dejar que te metan el dedo en el culo?
- Si me sirve para conseguir ciertas cosas, ¿porqué no?
- Y bueno. Nadie da nada sin nada a cambio, etc.
- Sí, habrá algún que otro desgraciado, pero yo no espero mucho de los demás. Dejá que los otros sean como quieran ser, ¿qué te importa?
- Que sean como quieran, me importa tres rábanos. Lo que no podés es dejar que hagan con vos lo que se les canta.
- Nadie puede hacer con vos lo que se le canta. Ni siquiera el tipo que viola a una pendeja puede hacer lo que se le canta, ni uno que quiera matarte para robarte el dinero. El tipo que roba en realidad quiere que vos le ofrezcas tu plata, y el que viola a una pendeja en realidad quiere que la pendeja lo viole a él. El mundo está lleno de pobres diablos que necesitan algo del otro.
- Da para pensarlo.
- En realidad hay muchos giles, y mucha gente con miedo, y unos pocos hijos de puta. Creo que los hijos de puta son demasiado pocos.
- Los hay de a montones. Como las hormigas.
- ¿Conocés a alguno?
- A varios…
- No creo. Yo podría actuar como un hijo de puta y hacer que todos piensen que, efectivamente, soy un hijo de puta. Pero en realidad soy maricón, como tantos otros. El ladrón roba y sale corriendo. El asesino trata de que no lo descubran. Nadie es lo suficientemente hijo de puta como para hacerce cargo de sus cosas. Creo que si me ponen enfrente a un verdadero hijo de puta, me cago en los calzones.
- Nadie quiere terminar encerrado en una jaula.
- Por eso son maricones. El hijo de puta sigue hasta el final, no le importa absolutamente nada, ni siquiera él mismo. Además hay que buscar las razones de porqué uno hace determinada cosa o se comporta de determinada forma. Si robo es porque tengo miedo de morirme de hambre; si mato a alguien es porque tengo miedo de que me maten a mí, etc. Después están los boludos, que lo hacen solamente porque creen o suponen que hacen lo correcto. Como la mayoría de los milicos y esos que van a las iglesias. El tema es poder ponerse por un instante en el lugar del otro y ver qué haría uno en las mismas circunstancias. Una violación, un asesinato. La cuestión es hacerlo o no hacerlo, usar la razón, eso es lo único que diferencia a los animales de los seres humanos.
- Abusar es de hijo de puta en cualquier circunstancia.
- Claro, pero vos podés elegir que es lo que querés, no sos un hijo de puta por no razonar, sólo un tipo que no razona. No es lo mismo el que razona como un hijo de puta. No sólo los locos no razonan, depende mucho de las circunstancias y también del estado de ánimo. Si te roban una vez quizás te importe un carajo, pero si te roban todos los días es muy probable que en algún momento salgas con una navaja a matar al primero que te agarre del brazo.
- El mundo está loco de por sí, y…
- Volviendo al tema… cuando vuelva a ver a esta piba le voy a decir sin titubear que estoy enamorado de ella. La otra vez fui decidido a preguntarle qué le estaba pasando. Ni siquiera quería coger, pero la loca vino y se me tiró encima, y me quedé en calzoncillos para no quedar como un tarado. Hablando me saltó la ficha y me preguntó si estaba enamorado. Me reí y se lo negué y ella se rió también. Entonces me bajó el calzón y me la entró a mamar, y por un instante me olvidé de todo. Me eché el polvo y me fui a la puteadas, no sin antes preguntarle si sabía si iba a volver. ¿Vos creés que estoy loco?
- Un poco, quizás. Pero igual todos estamos un poco o muy locos, así que no es algo que deba preocuparte.
- Preocupémonos por los que no están para nada locos. O por aquellos que de tan locos que están, no lo saben.
- No hay que preocuparse por nadie en realidad.
- Eso decía yo hace unos años, pero si todos usan pollera nosotros tenemos que andar en pelotas, ¿entendés?
- A ver…
- No importa. Lo que me preocupa ahora es este tirón que siento en la espalda. A veces cuando me inclino se me viene un dolor del carajo.
- ¿Y hace cuánto que te pasa?
- Dos meses.
- ¿Y te hiciste ver?
- No tuve tiempo. Entre el quilombo de la herencia, los análisis y el tema del viaje ando con la cabeza en cualquier parte.
- Cuándo no.
- Lo peor es que mientras más pienso, menos entiendo. Y mientras menos entiendo, menos hago.
- Regla de tres simples…
- Qué se yo. Me tomaría vacaciones de un año en el culo del mundo, alejado de todo esto. En una isla tipo Lost, ponele. Después se complica para salir pero no importa. Si hasta tienen cerveza y todo ahí.
- Sí. También se complica con la banda ancha, ¿eh?
- ¿Y vos como andás, seguís enamorado?
- Ehm…
- La última vez que los vi juntos se los veía tan…
- Precisamente. Cada pareja me dura menos que la anterior.
- Qué poco enamoradizo que sos.
- ¿Qué hora es? ya me está viniendo el sueño.
- Hablando de sueños… anoche tuve un sueño muy extraño. Estaba sentado frente al mar, la playa desierta y todo nublado. El mar me fascina. Simplemente estaba ahí, con la mirada perdida en algún punto, absorto en su inmensidad. En algún momento cerré los ojos, con el ruido de las olas de fondo. Entonces me di cuenta de que desbordaba felicidad y ni siquiera sabía porqué. Me sentía jodidamente felíz. ¿Entendés? Como cuando era un niño y no me preocupaba ni sabía nada de nada pero así y todo era absolutamente felíz. Imaginate la escena. Hace tanto que no veo el mar y tengo tantas ganas de estar ahí… debe ser eso. Bueno, resulta que estaba ahí y en un momento sentí que alguien me tocaba la espalda. Me agarró un cagaso terrible… pero en ese momento recuerdo que pensé: “bah, si total es sólo un sueño, qué me puede llegar a pasar”. Pensé eso mientras estaba soñando. Recuerdo que una sola vez anteriormente pude llegar a maquinar así dentro de un sueño. En fin, el tema es que empecé a abrir los ojos y sin saber con qué me iba a encontrar, me di vuelta. Y ahí estaba Clint Eastwood, mirándome seriamente, en silencio. Me quedé mudo, sin saber muy bien qué decir.
- ¿Clint Eastwood? ¡Merde!
- Sisisi. Y el tipo empezó a reírse mal, una risa extraña, se sacó el sombrero que llevaba puesto y me lo dió diciéndome que era mío. Lo agarré y lo miré. Pensé, “es la primera vez que veo un sombrero así… y de todos modos, ¿para qué cuernos quiero yo un sombrero?” Cuando levanté la vista el tipo ya se había ido, y cuando me di vuelta ya no había mar sino un desierto inmenso y hacía un calor de cagarse. ¡Y qué iba a hacer parado ahí sin hacer nada! De modo que me puse el sombrero y empecé a caminar.
- ¿Y después?
- Después nada. Qué se yo. ¿Qué se puede esperar después de todo eso? Ahí me desperté cagado de calor, resulta que a alguien se le había ocurrido apagar el ventilador.
- Mmm. En una de esas pasaba Jim Morrison y te ponías a charlar con él y te contaba un par de chistes.
- Qué se yo. Aunque haya sido un puto sueño. Hacía tanto que no veía el mar, hacía tanto que no me sentía tan felíz, y Clint Eastwood me cagó el momento de felicidad. ¿Te das cuenta?
- Ponete contento.
- Ah si. ¿Porqué?
- No todo el mundo puede decir lo mismo.

chinaski · Cotidianas

Hay 10 comentarios para la entrada “El sombrero de Clint Eastwood”

  • gabriel dijo:

    10/2/2008 @ 1:12 pm

    qué viaje eh!

  • Julian dijo:

    11/2/2008 @ 10:25 am

    Bien, bien. Me gustó mucho. Hizo que las arcadas se me olvidaran por un rato y que ignorara el hecho de que es lunes y que estoy sentado en la oficina recordando lo bien que la pasé tirando el fin de semana.

  • Mingo dijo:

    13/2/2008 @ 4:57 am

    Oye, no sé quién mierda eres chinaski, pero el texto está del puro carajo. Salú desde España.

  • andrespellet dijo:

    14/2/2008 @ 4:38 pm

    me acorde de los dialogos bokowskianos en algunos de sus relatos.

  • Hambrosio Castro dijo:

    17/2/2008 @ 7:13 pm

    volviendo al post de los sueños que no lo veo. el del pic-nic del fin de la vida, me sue(ñ)a mucho. lo relaciono con el del velorio en el supermercado. pero mi sueño favorito es el del mamboretá gigante de hierro holográfico pero que es la revelación de lo real. se recomienda soñarlo y al levantarse hacerse un desayuno katártico.

  • xD dijo:

    20/2/2008 @ 2:12 pm

    Genial che. Hace rato estaba esperando que vuelvas a poner cosas de este estilo… te requetelinkee [neologismo que no creo que la academia acepte hasta dentro de unos milenios] desde mi blog, que no es la gran cosa, claro.

  • Hambrosio Castro dijo:

    23/2/2008 @ 3:38 am

    requetelinkeé. si. la academia no debería usarlo jamás. podría hacerlo en, digamos, 4 años, pero; como está muy bueno no lo hará. se necesitarían 8 millones de palabras +o- pero… la academia no publica en digital, no? porque cuando lo haga podría reunir hasta el término “terecontralinkeéhijuetigre”

  • zeba dijo:

    13/3/2008 @ 2:57 am

    son de esos dialogos que te da gusto leer un dia de mierda, o como tambien un dia extasiado….la idea importante de todo, yendo al grano, es que está la intención de filosofar, de entretener y de hablar estupideces….me gusto bastante, me recordo harto al viejo hijo de puta, al unico y legitimo hijo de puta que he leido…tu sabes….eso si, Jim Morrison paso sin pena ni gloria por tu relato….hubieras puesto algo sobre lagartijas hechando la cagada o chicas sexys en bikini acompañadas de barriles de cerveza….saludos

  • el negro dijo:

    21/3/2008 @ 2:08 pm

    estuvo bárbaro… me hizo acordar a Arlt…nose porque..fue un flash…
    el negro

  • zin dijo:

    6/4/2008 @ 5:00 pm

    arlt? bukowski?

    no me hagan reir, que me meo.

    dedicate a otra cosa…

Deja tu comentario

Procura hacer comentarios relacionados a este post. Para cuestiones generales o de cualquier otro tipo, puedes utilizar el formulario de contacto. La casa se reserva el derecho de suprimir todo tipo de comentario que considere inapropiado.