27.5.2008 / El dolor del tiempo

(Nota extraída de la publicación “Cerdos & Peces”, N. 21, Buenos Aires, Diciembre 1989).
La huella es la efímera unión entre el pie y la arena. Ella siente el delicioso escalofrío que recorre el universo cuando aquel que anda y el mundo se encuentran. Pera ella es única. Las que le siguen y las que le anteceden cuentan la historia de un mundo perdido. No existe nuestro paso por el mundo, somos el paso que da el mundo sobre la nada. No veníamos de ninguna parte ni vamos hacia algún lugar. Si hay algo que duele, es solo el andar.
AYER NOMÁS
(EL PASADO ES UNA TUMBA)
La noción del tiempo transcurrente surge de una supuesta medición del movimiento de un punto en el espacio. Ahora bien, ¿qué es el espacio sino un concepto arbitrario de un fenómeno incaptable para la percepción? Para los egipcios, por ejemplo, el espacio era “una llanura mental”, una proyección continua de la mente pero según esa concepción “todo el universo cabría en la mano de un bebé”.
En el antiguo libro “El loto blanco”, según algunos estudiosos con origen en Tebas, poco antes del advenimiento del primer gran dios monoteísta (RA, el sol del mediodía), se menciona la idea de que todo el espacio existente es “AQUÍ” desde donde se proyectan las direcciones del andar y todo el tiempo es “AHORA” desde donde se proyectan las ilusorias líneas del tiempo intentando medir el fenómeno más ilusorio y onírico de todos: el movimiento. Según esta tradición, el movimiento (El dios KEPHERER) es la mutante línea de separación entre los dos grandes dioses sobrevivientes del combate cósmico: RA (todo lo que hay) y KAMUTEF (todo lo que no hay). Desde esta concepción pagana de lo conceptual el pasado es solamente una derivación “apófica” (es decir, una simulación del estado divino) de esta proyección del eterno ahora.
Sin embargo, a través de la memoria, el pasado parece demostrar su esencialidad al observar los mecanismos biológicos de la evolución. A través del ensayo y del error, la vida ha ido adaptándose e incorporando en la memoria genética las conductas más aptas para la sobrevivencia de los seres vivos. Claro que esos mismos mecanismos mnemónicos fijan una conducta identificatoria que generan quizá la mayor farsa apófica de la existencia: LA IDENTIDAD.
Cerca de Ingeniero Ledesma, en una población de indios matacos, había un animal muy peculiar. Era un ganso al que los indios bautizaron con el nombre de Pancho. Pancho era el líder de la gansada, pero lo curioso es que Pancho no sabía que era un ganso. Se enfrentaba a los hombres como si fuera un hombre y charlaba con ellos en su incomprensible idioma. Cierta vez entró un puma que atravesó el alambrado empujado por el hambre y con la intención de comerse dos o tres gansos. Pancho salió a enfrentarlo con toda la actitud de un puma. El puma, durante algunos segundos, casi se convenció de que Pancho era un animal peligroso hasta que finalmente lo mató.
Todo pasado condena, indudablemente, a una identidad y qué es ésta sino la noción de los límites. El árbol nunca saldrá caminando, el tigre no cantará como los jilgueros, los canguros no volarán sobre la Torre Eiffel. El pasado tiene como finalidad fijar los límites del futuro y el famoso “mecanismo de la evolución” no es más que una continua castración de la imaginación individual por parte de esa extraña dictadura legislativa de la Naturaleza. No por nada, todas las conspiraciones y complots de la historia fueron montados sobre el pasado no vivido de los individuos. La historia del “antes de que tú nazcas” es un invento continuamente modificado según las alternativas de la conveniencia de los acumuladores circunstanciales del poder. Se somete al individuo desde el pasado de “su historia individual”, grupal e histórica. La culpa de cada hombre es histórica. La domesticación del espíritu nace ante el primer reconocimiento de la necesidad de la “espera”.
Es curioso observar que todos los mitos occidentales del origen religioso del universo nos traigan el recuerdo de un “dolor inicial” y de una culpa de la especie que nos incluye por el solo hecho de haber nacido. El famoso amor a las “tradiciones”, el “respeto a las raíces”, las reivindicaciones del “ser nacional” no son más que forzamientos voluntarios para que regresemos a puntos del tiempo y del espacio en donde jamás hemos estado. La cultura que es transmitida principalmente a través del código de la palabra tiene como función primordial recordarnos “falsos recuerdos” de una vida que jamás tuvimos. La falsedad no consiste en que algo haya sucedido o no, sino que no nos ha sucedido de ninguna manera a nosotros. No nos sucedió nada de lo que le sucedió a nuestros abuelos ni mucho menos a los cristianos perseguidos en Roma, ni a los monos que correteaban alegremente por las cuevas de la tierra hace millones de años. El dolor del pasado es ineludible ya que la función de ese código tiene un comportamiento mecánico en el cerebro. Y el cerebro como un verdadero pulpo atraviesa todo el tejido nervioso del universo sensibilizado el estar de las cosas con los continuos recuerdos de miedos, sopores, aturdimientos, fracasos y obsesiones. Es imposible olvidar, sólo es posible ser olvidado.
Pero nadie está midiendo el fracaso o el triunfo de las cosas. Nadie podrá superar esos diez segundos maravillosos en que el ganso Pancho logró convencer al puma de lo imposible. Y, junto al puma el universo entero se olvido de las leyes que lo sometían.
TAL VEZ MAÑANA
(EL FUTURO ES UNA JAULA)
Si el pasado de un individuo es su “factor cerrado” solo modificable por la manipulación posterior de los circuitos de recuerdos, su futuro (es decir, lo que aún no sucedió) es supuestamente el “factor abierto”. Pero ese futuro no está en estado caótico y por tanto no resulta ser la aparición azarosa, compulsiva, peligrosa de estímulos desestinados sino que ese futuro está armado y programado de acuerdo a programaciones sociales y a la aparición de una extraña forma de organizar el movimiento: los planes. La mayor peste de la humanidad quizá sea de esperanza, en el sentido que es una prolongación más estática aún de la parálisis que significa la “espera”. Esperan los presos, los pacientes, los condenados. La expectativa de la espera no está basada en la acción desestinada sino en la prolongación -hasta eterna- de una creencia en cierta justicia en el ordenamiento del mundo.
Los planes reorganizan el futuro con el mismo criterio del pasado. “Me acuerdo de lo que tengo que hacer mañana” transforma el mañana en un ayer probable. Acordarse es un acto de la memoria. Por tanto, el futuro no es más que un envenenamiento del pasado. Es una ilusión del tiempo. La nueva experiencia, lo inesperado, el factor sorprendente nunca sucede ni se insinúa porque es espantado por las carreteras y rutas que construye el pasado sobre la selva i el misterio del tiempo sin jamás exponerse. La falta de peligro de la vida humana conlleva con ella una pérdida absoluta de amor a la propia vida. Los nuevos días son viejos conocidos. Es un complot de ayer que convenció a pasado mañana que lo engañe a mañana de manera que tal que hoy nunca sea distinto a ayer.
Descubrimos entonces que la identidad del hombre (esa suprema apófis, esa demencial falsedad de la existencia) está no solo basada en la centralización narrativa de su experiencia pasada sino también en la narración especulativa de lo que “continuará siendo”. Es una novela que el autor conoce su final. Justamente la versión más liberadora del tiempo fue quizá el intento pre-heraclitano de considerar el tiempo “al revés” es decir se trascurre desde “el futuro hacia el pasado”. El destino asegura al individuo la ritualización de sus actos, ya está escrito que él se equivoque al cruzar esa calle y mate por error a su padre. Sin embargo, en esta búsqueda de amparo en el sentido de la vida surge la misma perpetuación de la visión carcelaria del futuro: el hombre no soporta el desamparo de lo que desconoce. En “Las mil y una noches” esa maravillosa narración ahistórica que se introduce en nuestros sentidos como una intensa aspiración de hachís, describe las fugas del laberinto del tiempo. Los personajes son atravesados por experiencias imprevisibles que los alejan de sus cometidos aproximándolos nuevamente a ellos cuando justamente habían abdicado de reencontrarlo.
El “Después de hora” que nos propone Martín Scorsese en esa mágica y estremecedora película que filmó repite la idea: el personaje es sacado violentamente de su rutina y devuelto con la misma velocidad a ella. Qué fue lo que permitió la salida? El desesperado deseo de un “otro acaecer”. Las aventuras amorosas más intensas y apasionantes descriptas en la literatura y también vividas por la mayoría de los seres humanos tienen como característica esta “falta de destino” del encuentro. Pero estas salidas no están en el “futuro” ya que éste no es más que la perpetuación de una orden narrativa. El futuro es la pared de la cárcel del tiempo.
Al chocar contra ese invisible muro que nos separa de lo imprevisible, al acostumbrarnos al éxito o al fracaso de nuestros proyectos, al comprobar el vacío de misterio del devenir humano; el hombre resigna su percepción y se encapsula en el recuerdo. Ya no hay personas desconocidas a su alrededor, sino pactos vinculares que valorizan y categorizan a las personas. Ya no hay calles sin rumbo, sino rumbos que usan las calles para ir y volver. El futuro, entonces, es el más doloroso de los recuerdos.
AQUÍ, AHORA
(EL FRACASO DE LOS DIOSES)
Escribe Henry Miller: “Miro hacia atrás y veo las tumbas donde están sepultados cada uno de los recuerdos que me obligan a penar en cada uno de los caminos perdidos y encontrados de mi vida; miro hacia adelante y veo la prisión donde están encerradas las ilusiones de mi vida esperando ser liberadas de la carga de conseguir sus objetivos. Cuando despierto, miro y veo que estoy sumergido en este endiablado río violento que corre a toda hora en todas partes y que la frescura de los instantes me alivian del miedo que tengo a no saber nadar”.
Aprisionado entre las grandes construcciones culturales que son el pasado y el futuro, el presente termina siendo una invención de sus compañeros de viaje. El presente es el recuerdo que el futuro tiene del pasado. El flash del instante es tomado, desde el criterio medicionista del tiempo, como la molécula temporal. No hay una experiencia molecular de la vida así como no existe una micropolítica ni una microfilosofía de ella.
Sin embargo, el placer de existir está sólo conectado con ese flash. Es el sabor de la comida y no el acto de comer, es el párrafo maravilloso casualmente escrito y no la nota o la novela que se estaba escribiendo. La eternidad del instante ha sido asaltada y robada trasladándola hacia atrás y hacia adelante.
Retornando al mito pagano de los egipcios (según este escriba el más alucinante relato mitológico de todos los conocidos) en él se describe la gran lucha de los dioses desarrollándose sobre el campo de batalla más conmocionante de todos: el ahora, este instante. No sólo es el campo de batalla, sino también la recompensa del combate.
El Dios original, OSIRIS, aterrorizado por su eterna soledad, fatigado por ese dolor insuperable que brinda la plenitud de la soledad; tiene el DESEO DE QUE HAYA OTRO y entonces duerme soñando un otro que a su vez lo sueña a él: es SETH, el deseo de Osiris. Seth, el deseo atomiza a Osiris. Osiris, el soñador, pasa a ser soñado por su sueño. Pero justo en el momento de dormirse, Isis, la nada, la amante eterna de Osiris, hace el amor con él y paren un hijo que es HORUS. Horus es el Aquí-Ahora. Es Osiris en cada instante. Horus derrota a Seth cada vez que despierta a la plenitud de su existir. Pero Horus es el dios más perseguido y acosado de todos. Cada vez que surge con la espada llameante de su fulgor es duramente castigado por los adláteres de Seth. Los caminos que conducen hasta aquí, ahora están caracterizados por la absorción excesiva de estímulos intensificantes. El precio de vivir al revés incorporados dentro de una especie que vive tal como una máquina avasalladora de tiempo es el de quedar aislado y remitido al vacío. El río violento del que habla Miller es reconocido por todos aquellos aventureros que han intentado sumergirse en la pasión de existir, los viajeros que desembarcaron los recuerdos, los fugitivos que escaparon a los designios del plan y todos ellos han sufrido y sentido la mordedura de la máquina. Si el dolor del pasado y del futuro se producen en las zonas más abismales de la mente y se localizan en los pulmones o en el estómago; el dolor del presente es el más eficaz desenmascarador de la falsa vida.
Decía Jim Morrison: “Ninguna recompensa eterna merecerá perdernos este alba”. En la playa, el caminante mira el alba. Ha perdido los barcos, fue abandonado por los destinos y los recuerdos de los demás. Ha quedado solo con su maravilla. Nadie lo espera, se echa a andar en el desamparo. Y a su paso las historias del mundo se van desmoronando, los sentimientos son desconquistados, el universo entero tiembla de miedo y ternura. Un bicho cualquiera, un ganso o un hombre, que despiertan a los dioses y -tal como afirma Vonnegut- nos hace sentir que “hay alguien allá arriba a quien le gustó”. // Julian Meyer


27/5/2008 @ 2:13 pm
En el 84 me pudrí de Bs. As. y me fuí a vivir a Neuquén. Entre unos pocos trastos me llevé las C&P que me había comprado haciendo guardias en los kioscos. Lo cual no me costaba mucho porque ya me había hecho dueño de un insomnio que atesoro hasta estos días. En los primeros tiempos en NQN no podía conseguirla, es más nadie la conocía. La cuestión es que me hice medio amigo de un kioskero que la comenzó a pedir y asi me conseguía algunos nros. Eso si no se cortaba la edición, por lo cual si no era por el Gula que a veces me la mandaba con un maquinista del Roca, creo que nunca hubiese completado la colección. El asunto es que arengando sobre la C&P me di cuenta que me había convertudo en un winner con las minitas que la iban de alternativas entre los vientos del alto valle. A mi me gustaba mucho la Silvina. Era una rubia que la iba de groupie de un grupo que se llamaba Yeso y que lo formaban una serie de maconeros de pelos despeinados y bastante buen rollo. El asunto es que me la quería ganar. Una noche en una presentación de yeso que le hacían de teloneros a Celeste Carballo, la rubia me dió calce tras una larga exposición mía sobre la fauna de la C&P. Ella ya estaba enterada que tenía todos los numeros, incluídos los incunables. La cuestión que me la lleve a la casilla donde vivía cerca del río, tanto de cerca que en primavera me llegaba el agua al patio, con el asunto de los deshielos. La verdad que fue una de las mejores encamadas, condimentadas con buena yerba, que tuve en mi vida. No voy a jactarme, pero después de una buena maraton de polvos nos quedamos dormidos. Y sí, como no podía ser de otra manera la rubia no estaba cuando desperté, cerca de las tres de la tarde. Ni la rubia ni la colección de las C&P. Varios días después, de buscarla por todos lados claro, me la encontré en un ensayo de los Yeso. Me le fuí al humo. La piba no acuso registro y los flacos me sacaron del ensayo a los empujones. Me quedé sentado en la vereda. En un momento la muy guacha salió y me dice:
-Si te pensaste que me encamé por vos porque me gustaste, sos un pelotudo. Las Cerdos me las leí y me di cuenta que inventabas bastante. Después se las vendi al Sandoka. En realidad le pagué una deuda de fasos y me tiró unos mangos y un paquetito. Si querés fumar acá tengo.
Nos fumamos un par de cañitos medios mezquinos, nos cagamos un rato de risa y nos despedimos. Cuando me iba me dio un abrazo mientras me decía:
-Estaban buenas las Cerdos pero algunas de tus historias son mejores. ¿Porqué no escribís?
Si bien ya lo hacía. Te aseguro que ese quizás haya sido el acto iniciático de esta puta costumbre. Ahora bien, ni en joda puedo decir que nada de lo que haya logrado escribir, tienen algo en común en comparación con las hijaputeces iluminadas que escribían Sims, Elmostropunk, Ragendorfer, El Indio, Gloria, La negra Poli y otros “Teachers of the Masters”. Siempre recuerdo la primera que fué un suplemeeto de El Porteño y que yo compré porque me creía que iban a legalizar la marihuana… me llevó bastante tiempo entender la nota sobre la Maconabras y otros salvoconductos que me salvarían de hacer tantos males cuando me fumaba.
Un abrazo. Ahora me leo el post.
27/5/2008 @ 6:55 pm
Unos piqitos d anios post recalé en NQN ayá por la caye salta a 1a cuadra del parqe central cuando pizza park te partía el coco con las mejores muzas como para qe te olvidaras d baires al toqe i me acompaniaron todos los números d Crisis la revis dermano Galeano qe abía conocido en la capi del terror en las oficinas d la caye pueyrredon i curiosamente no me choriceó una minita fumona sino qe me las fue vendiendo el ambre iel frío daqéia temporada nel inferno neuqino i así conocí los escritos d Hannah Harendt cuando cerveciaba en La Tasca d la diagonal asta qe las velas umiaban a lamanecer ¡qé perdío i sin rumbo pasaron esos invienros! ¡por Ra! Un saludo Ermano desde la patagonia chubutense donde repto estos días! ¿no nos encontramos en alguna peli d la sala Conrado Villegas? compartiendo ese cine d vanguardia sacrificada en las trincheras d los imbéciles…Un Abrazo
29/5/2008 @ 1:43 pm
q buena historia Camacho, me cagué de risa, muy puta la mina.
30/5/2008 @ 12:22 pm
¿Quien se atreve a quemar sus viejas revistas Cerdos & Peces?
31/5/2008 @ 1:15 pm
hay algunos bandidos que intentan hacerse el manguito… http://listados.deremate.com.ar/cerdos+peces
31/5/2008 @ 11:27 pm
TIME IS A TRAIN, MAKES FUTURE THE PAST
LEAVES YOU STANDING IN THE STATION
WITH YOUR FACE PRESSED UP AGAINST THE GLASS
zoo station
1/6/2008 @ 4:14 pm
A la mierda vendo la colección y me compro una re-moto!
2/6/2008 @ 11:03 am
Invitacion al Abismo lo estan vendiendo a 150$, cuando yo lo pague nuevo 30$ hace cuatro meses, ni hablar de las Cerdos y Peces que las pagabamos 7$ en el parque Rivadavia hace como algo de dos años.
4/6/2008 @ 7:52 pm
Habra que escanearlas y subirlas entonces, para que los vivos, no te caguen… yo encontre 6 numeros en la vuelta y ando a la busqueda de mas… pero creo, que no hay mas (se acabò lo que se daba). Y conseguirla aca (en Montevideo), ni hablar, nunca existieron.
En fin… como decia mi amigo albert pla: “ya no las hacen como antes”, a las revistas y a las mujeres.
Un Saludo
6/6/2008 @ 5:22 pm
tremendo articulo!!!!!! no me arrepiento de entrar a esta pagina cada vez q me conecto algo siempre encuentro…
11/6/2008 @ 5:32 pm
Excelente Articulo, un placer navegar en este sitio.. Muchas Gracias…
18/6/2008 @ 9:00 pm
Che muy bueno, las ultimas veces que escuché a Symns en la radio su pensamiento y sus comentarios giraban en torno a estas ideas, la carcel que supone la memoria, su opinión de dios, la belleza del instante, los mitos egipcios, las mil y una noches. Me acuerdo de las noches del cazador los viernes en Nacional allá por el 2006 con Hector Sánchez. Ojalá alguno tuviera esos programas, algo parecido a lo que Symns con Gillespi ahora en la Rock and Pop.
Te mando un Abrazo.
Y te felicito nuevamente por el sitio y por los post.
25/6/2008 @ 5:29 pm
que grande Symns!
muy buena esta pagina che
estabamos por sacar una revista con enrique, pero por motivos de salud esta suspendida, igual algo haremos. salu
27/6/2008 @ 2:02 am
Que buena pagina man, muy buena. Felicitaciones.
Estas cosas de Cerdos y Peces, estan tan bien escritas siempre te vuelan una parte de la cesera dejandola pensando, no podes zafar.
Gracias de nuevo!
11/8/2008 @ 10:05 pm
Muy bueno!!!!!!!!! sin su permiso (je!) dejo el lynk en mi pag porque me parece Maravilloso. No lo copio directamente, porque en Ayjuna escribimos mas que anda pelotudeces, hay mucha gente vaga que le va a parecer muy largo, pero la verdad que vale la pena!
Sldos!
25/8/2008 @ 11:53 am
Kerido teleespectadores: Vendo COMBO ENRIQUE SYMNS
LIbros:
EL SEÑOR DE LOS VENENOS” 2º EDICION AÑO 2005
“EN BUSCA DEL ASESINO” 1º EDICION AÑO 2005
“BID BAD CITY” 1º EDICION AÑO 2006
“LA VIDA ES UN BAR” 1º DICION AÑO 2008
REVISTAS CERDOS & PECES:
“CERDOS & PECES” AÑO 1987 Nº 10
“CERDOS & PECES” AÑO 1990 Nº 23
“CERDOS & PECES” AÑO 1990 Nº 24
“CERDOS & PECES” AÑO 1990 Nº 25
“CERDOS & PECES” AÑO 1997 N 51
“CERDOS & PECES”Nº 21 (sin tapa,en buen estado,es la que tiene la nota de “EL DOLOR DEL TIEMPO”por Meyer. )
A los interesados se pueden comunicar a mar_artaud@hotmail.com
27/9/2008 @ 6:47 am
Me pareció ver un lindo…
http://i38.tinypic.com/25islk6.jpg
31/10/2008 @ 5:41 pm
aun sin identidad… el abismo nos mira….
11/1/2009 @ 2:27 am
hola a todos yo la verdad hace poco me empese a interesar por la lectura fuen el 2005 en un bar de rosario me invitaron unos amigos a ber una presentacion de un libro de un tal enrique simns era ¨en busca del asecino¨la berdad era algo fuera de lo conbensinal ese tipo era diferente a todo lo q habia visto en mi vida ..era uno de esos locos q te crusas el la calle de los sombis pero este era diferente le daba un centido diferente a las cosas q uno piensa ,un toque mistico, fue por eso q hase unos meses empese a escribir unos textos ..,,quisa todabia me falte transitar un poco mas el mundo, para poder escribir como los maestros de maestros, pero creo q como todos sabemos la mejor experiansia te la da el tiempo y para consegir tiempo a q saber esperar….
23/1/2009 @ 10:08 am
Lo peor que podemos hacer es ESPERAr!
Esperamos el tren que nos lleve
la vacuna que nos inocule
La paz que no ahi
El amor que no llega
La muerte en unas hermosas sabanas
Un buen tinto al lado de la calle
Que el hermoso gatito no me lastime
Que la democracia funcione
Esperamos resistir
La excarcelacion
el exilio
una cerveza bien fria
Esperar, perder el tiempo
7/3/2011 @ 11:50 pm
Se conseguían en Montevideo hace 15 años,