1.7.2004 / Dylan Thomas: enfant terrible

Dylan Marlais Thomas nació en 1914 en Swansea, País de Gales. En 1933 se traslada a Londres por un corto lapso, publicando poemas en revistas y diarios de segunda línea. Como resultado de un premio, al año siguiente publica Eighteen Poems, su primer libro, y en 1936, año de su casamiento con Caitlin MacNamara, aparece Twenty Poems. Ambos libros le valdrán, por adhesión o rechazo, una reputación que ya no lo abandonará.
Exceptuado del servicio militar -y de la guerra-, trabaja en la elaboración de guiones cinematográficos. Su situación económica es angustiante y recibe, a través de una colecta inspirada por Stephen Spender y Herbert Read, el apoyo de artistas y amigos. Thomas alterna su vida en Gales con breves estadías en Londres, donde comienza a construirse su leyenda alcohólica matizada por todo tipo de escándalos. Para subsistir trabaja en gran escala en la BBC, donde efectúa frecuentes lecturas de poemas propios y ajenos.
En 1946 publica Death and Entrances, nuevo volumen de poemas. A raíz de sus famosos excesos su salud comienza a deteriorarse. Invitado por el poeta John Malcolm Brinnin, en 1950 realiza una primera gira de recitales poéticos por los Estados Unidos. El dinero que obtiene por tres meses de compromisos -destinado en principio a paliar sus problemas económicos- termina en los bolsillos de los dueños de bares. Todo un borracho. Dos años más tarde se publican sus Collected Poems, que reúne todos aquellos textos que Thomas desea conservar, y comienza su tercera gira a Estados Unidos. Para este entonces, su nombre se convierte en sinónimo de escándalo y leyenda. Internado en coma alcohólico, muere el 9 de noviembre. Posteriormente se publicarían sus dramas radiofónicos, charlas radiales, libros de prosa y guiones cinematográficos.
La imagen de Dylan Thomas, romántica y desgarrada, responde a lo que, se supone, la imaginación popular espera de un auténtico poeta. Enfant terrible de la literatura inglesa, poeta maldito conforme a las necesidades de un tiempo necesitado de mitos, el perfil más público de Dylan Thomas -gran virtuosismo en la recitación de poemas propios y ajenos, algo de bohemia y sobre todo mucho alcohol- alimenta la leyenda. Dylan Thomas fue uno de esos pocos individuos que, a razón de un puñado por siglo, escapan a las normas, desconciertan a la crítica y ejercen un influjo hipnótico sobre sus contemporáneos, dejando una huella profunda, personal e inimitable en la literatura de su época. Lo suyo le es exclusivamente propio. Indiferente a las modas británicas y continentales -por ejemplo, el surrealismo-, preocupaciones y vanguardias de su época, Dylan Thomas es absolutamente autónomo en la serie constituida por la poesía inglesa, aunque frecuentemente se lo suele encasillar en la corriente neo-romántica, que contiene un poco de todo y mucho de nada.
Shakespeare, William Blake y D.H. Lawrence aparecen una y otra vez mencionados en la correspondencia de Dylan Thomas como poetas a quienes admiró. Según sus propias palabras:
“Lo que importa con respecto a la poesía es el placer que proporciona por trágico que sea. Lo que importa es el movimiento eterno que está detrás de ella, la vasta corriente subterránea de dolor, locura, pretensión, exaltación o ignorancia por modesta que sea la intención del poema. Puede despedazarse un poema para ver qué lo hace técnicamente rico y al tener uno ante sí la estructura de las vocales, las consonantes, las rimas y ritmos decirse a sí mismo: `Sí, es esto. Por esto me conmueve el poema. Por la artesanía’ . Pero usted está de vuelta en donde empezó. Otra vez se encuentra con el misterio de haber sido conmovido por las palabras. La mejor artesanía siempre deja agujeros y grietas en la estructura del poema de manera que algo que no está en el poema pueda arrastrarse, deslizarse, relampaguear o tronar.”
Y en otra ocasión recuerda:
“(…) quería escribir poesía porque me había enamorado de las palabras. Los primeros poemas que conocí fueron canciones infantiles, y antes de poder leerlas, me había enamorado de sus palabras, sólo de sus palabras. Lo que las palabras representaban, simbolizaban o querían decir tenía una importancia muy secundaria; lo que importaba era su sonido cuando las oía por primera vez en los labios de la remota e incomprensible gente grande que, por alguna razón, vivía en mi mundo.”
Maestro de la rima, de los juegos de palabras, de la aliteración, de la creación de neologismos -entre ellos, los sustantivos que se convierten en verbos- y de las más complejas combinaciones métricas, la traducción a otros idiomas de los poemas de Dylan Thomas siempre constituyó una ardua tarea.
A continuación y para finalizar esta nota, algunos poemas suyos, extraídos del libro Poesía completa:
VEO A LOS MUCHACHOS DEL VERANO
I
Veo a los muchachos del verano en su ruina
convertir en eriales los dorados rastrojos,
desdeñar las cosechas y congelar los suelos;
y allí, en su ardor, el invernal diluvio
de amores escarchados, persiguen a las niñas,
y echan en sus mareas los sacos de manzanas.Los muchachos de luz en su locura, coagulan lo que tocan,
agrian la miel hirviente;
hurguetean los muñecos de escarcha en las colmenas;
allí en el sol, frígidas hebras
de oscuridad y duda, ellos nutren sus nervios
y el signo de la luna, nada es en sus vacíos.Veo a los muchachos del verano en el vientre materno
rasgar hacia la luz la atmósfera del útero,
dividir noche y día con pulgares de duende;
allí, desde lo hondo, con sombras seccionadas
de sol y luna ellos pintan sus dársenas
mientras les pinta el sol los cascos de la frente.Sé que de estos muchachos han de surgir hombres de nada
hechos por la transformación de las semillas,
o han de lisiar el aire saltando de sus llamas,
desde sus corazones, cuando el pulso candente
del amor y la luz estalle en sus gargantas.
Oh, ved el pulso del verano en el hielo.II
Pero las estaciones deben ser desafiadas o se tambalearán
en algún cuarto de hora repicante
donde, como una puntual muerte hacemos tintinear las estrellas;
esa noche en que el invierno soñoliento
les tira de la negra lengua a las campanas
y no se atreven a chistar siquiera
los vientos de la luna y de la medianoche.Somos los oscuros negadores, exorcicemos a la muerte
en la mujer colmada de verano,
arrojemos la vida musculosa de los amantes que se crispan,
y de los muertos limpios que hacen fluir el mar
echemos al gusano de ojos brillantes en la linterna de Davy,
y del vientre preñado quitemos el muñeco de paja.Nosotros, muchachos del verano en esta red de cuatro vientos,
verdes por el hierro de las algas,
levantemos al bullicioso mar y arrojemos sus pájaros,
alcemos la bola del mundo llena de olas y espuma
para ahogar los desiertos con sus mareas
y trenzar los jardines del condado.En primavera ornamentamos nuestra frente.
Vivan las bayas y la sangre,
y crucificamos a los alegres señores en los árboles;
Aquí el húmedo músculo del amor se aja y muere,
aquí estalla un beso en una cantera sin amor,
Oh ved en los muchachos los polos de la promesa.III
Yo los veo, muchachos del verano, en su ruina.
El hombre en el desierto de su larva.
Y los muchachos son plenos y ajenos en la bolsa.
Soy el hombre que vuestro padre fue.
Somos hijos del pedernal y de la brea.
Oh, vean cómo se besan los polos que se cruzan.ME HICE CAMARADA DEL SUEÑO
Me hice camarada del sueño que besaba mi mente,
dejé caer la lágrima del tiempo; el ojo del durmiente
que se abría a la luz, giró hacia mí como una luna.
Así, con talones alados, volé a lo largo de mi cuerpo
y caí sobre el sueño y sobre el cielo en alto.Escapé de la tierra y me trepé desnudo por la atmósfera,
llegué a un segundo suelo lejos de las estrellas;
y allí los dos lloramos, yo y otro ser fantasmal,
con ojos maternales sobre la cima de los árboles:
escapé de ese suelo, ágil como una pluma.“El globo de mis padres llama en su eje y canta”
“Este lugar que andamos era también la tierra de tus padres”
“Pero esto que pisamos soporta las cuadrillas angélicas,
dulces son sus paternos rostros en las alas”
“Son sólo hombres que sueñan. Si tú soplas se esfuman”.Se esfumó así mi espectro compañero de maternales ojos,
mientras, flotando entre los ángeles yo me hallaba perdido
en la costa de nubes, entre las sombras parlantes de las tumbas;
impulsé hacia sus lechos a los hermanos soñadores
donde ellos aún duermen sin conocer a su fantasma.Entonces, la materia de ese aire viviente
una voz dejó oír, y, trepando a las palabras,
deletreé mi visión con mano y pelo,
qué ligero el dormir sobre los suelos de esta estrella
qué profundo el velar en estas nubes como mundos.Allí crece hacia el sol la escala de las horas
cada peldaño es pérdida, o amor hasta el final,
la sangre humana hostiga estos lerdos avances.
Un hombre, viejo y loco se trepa todavía a su fantasma
y es el fantasma de mis padres que trepa por la lluvia.HOY ESTE INSECTO
Hoy, este insecto, y el mundo que respiro.
ahora que mis símbolos se abrieron paso al espacio,
el tiempo contempla la ciudad y yo tomo del tiempo
descuidado y precioso una mitad para empujar con ella la oración,
separé los sentidos de la verdad y la fábula
tumbé la guillotina, la cabeza y la cola
mellizos rojo-sangre fueron las dos testigos de este
asesinato del Edén y la Génesis verde.El insecto cierto es la plaga de las fábulas.
El monstruo de este cuento tiene una cofia de serpientes;
ciego en la espiral corre en torno de los bordes llameantes,
mide su longitud sobre el muro del jardín
y destroza su valva en el último comienzo agitado;un cocodrilo ante la crisálida
ante el amor perdido, el hueso volador del corazón,
alado como un asno de sabático, este cuento de niños
no creído sopla a Jericó sobre el Edén.El insecto de la fábula es la cierta promesa.
Muerte, muerte de Hamlet y locos de pesadilla,
un molino de viento arrastrado sobre un caballo de madera
la bestia de Juan, la paciencia de Job y los embustes de la visión
sobre el mar irlandés, habla la voz intemporal de Grecia
“Yo amo a Adán, mi amor por los locos es un amor sin fin,
ningún amante de las fábulas tiene un final tan verdadero,
todos los enamorados son leyenda sobre un árbol de historias.
mi cruz de cuentos tras la cortina fabulosa”.
¿Así que te gustaron? Entonces descarga el libro entero.


3/6/2005 @ 4:38 pm
bien
3/6/2005 @ 4:48 pm
bien. bien
20/11/2006 @ 11:53 pm
Lindísimo blog!
2/12/2006 @ 8:37 pm
Una cornucopia de falos se derrama torrencial
sobre vermellones palacios
en arabescos y almibarinos rigones
circes de amembrillados pechos de los serrallos
se apoderan de éste diluvio de platanos de tono cereza
y bailan la zarabanda
bajo lunas de frambuesa
D.T.
7/8/2008 @ 12:14 pm
lindo todo…muy bueno, no tienes nada de Sharon Olds escritora norte americana, es del tipo Dylan Thomas….saludos
28/7/2009 @ 12:41 pm
no me gusta
28/7/2009 @ 12:42 pm
no me gusta nada de lo q aces (u)
8/4/2011 @ 4:33 pm
[...] Fuente Fuente Fuente Fuente Fuente [...]
16/4/2011 @ 3:21 pm
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