21.3.2006 / La misma visión, ¿distintos lenguajes?

Nació en Barcelona hace 42 años y actualmente reside en Madrid. Vi sus fotos por vez primera hace un par de años atrás en un viejo número de La Fotografía, ejemplar que “tómé prestado” de la casa de un amigo más por curiosidad que por otra cosa. La nota se concentraba en presentar una serie de imágenes titulada “Expreforms”, retratos en blanco y negro muy particulares y con un grado de expresividad tal que, aunque por aquellas épocas poco y nada sabía y entendía sobre fotografía, quedaron grabadas en mi mente junto al nombre de su autor: Antonio Alay.
chinaski: Hablar de fotografía en general ciertamente implica un vasto abanico de posibilidades, pero lo que más me llama la atención en la actualidad es esta euforia por captar imágenes. Claro que este fervor no viene sino a través de la mano de la cámara digital, y es justamente de la mano de estos artefactos de la tecnología, que se genera esta compulsión binaria: no importa el “qué” ni el “cómo”, pareciera ser que todo queda reducido a pulsar el obturador como si de enloquecidos turistas se tratase, tratando de documentar absolutamente todo lo que tienen a su alrededor. En este contexto, yo mismo a veces -y no pocas veces- me encuentro tomando fotografías digitales sin mucho sentido, cosa que por cierto no me ocurre con una cámara analógica.
No todo el mundo persigue lo mismo ni tampoco todas las personas que poseen una cámara tienen la intención de crear arte con ella, sino simplemente congelar momentos del día a día. Como mencionas en uno de tus posts, la herramienta en sí no condiciona -o no debería condicionar- el resultado final, en el sentido de que “la música del cuadro” es independiente a ello. Pero creo que de alguna forma este nuevo soporte -el sensor digital- altera o influye en gran medida en la manera de percibir la toma: no existe ya esa necesidad de previsualizar mentalmente la foto antes de hacer la toma, o creo que la suprime en gran parte. Del mismo modo, existe una gratificación instantánea al poder visualizar la foto ni bien fue hecha la toma, algo realmente interesante pero que también puede ser un arma de doble filo, sobre todo para aquellas personas que aún se encuentran en pleno aprendizaje y desarrollo fotográfico. Frente a todo esto, y sin intenciones de caer en esa confrontación analógico vs. digital, ¿qué opina un fotógrafo como vos que, habiéndose iniciado en esto hace décadas, aprendió a plasmar sus visiones a partir de la película y el papel?
Antonio Alay: Creo que desde la aparición de la camara digital popular, como sucediera cuando irrumpe Kodak con la cámara Brownie en 1888, la democratización de la realización de imagenes es compulsiva y en muchísimos casos terapéutica y argumentada, como siempre, por la necesidad del testimonio visual ante la incompleta o torpe descripción a través de la palabra – el lenguaje hablado. No todos somos “narradores”, sin embargo todos sabemos apretar un botón.

“Expreforms”. © Antonio Alay

“Las miradas perdidas”. Izquierda: Macarena Carmona Heredia. Derecha: Gonzalo de Castro. © Antonio Alay
Seguramente, el estilo de vida digital ha profundizado enormemente en las sociedades avanzadas. Hablamos de “soportes”, de “archivos”, de “sistemas” caracterizados por su fácil disponibilidad, su inmediatez, su portabilidad, su peso… Sin embargo, empleamos Internet para contemplar un cuadro de Caravaggio, un reproductor de MP3 para escuchar a Charly Parker o una camara digital para “capturar” la Sagrada Familia de Gaudí, por citar tres ejemplos. Los temas no cambian, solo han cambiado el modo de percibirlos. El término CAPTURA, en el ámbito fotográfico, se refiere al acto de digitalizar una imagen de la realidad. Los propósitos pueden ser diversos, pero, como en otras formas de expresión, existen distintos lenguajes y la necesidad, o no, de crear historias con lo que hacemos. Es decir, la fotografía digital es un medio como lo es la fotografía analógica, con una distinción clara en cuanto a sus características a la hora de realizar una imagen y los costes de producción, pero esto solo son aspectos obvios. Lo que nos lleva a percibir las cosas de otro modo es el lenguaje que puedas utilizar, lo que puedas estar contando. No es, como vemos, una confrontación entre analógico vs Digital, sino de -facilidad de uso- frente a -complejidad del lenguaje-, es decir, tan sólo es cuestionable el posicionamiento como “hacedor de imagenes”: tus propósitos condicionan tus resultados. Si tienes cosas que contar, ganas de expresarte, con una cámara es más sencillo que con el lenguaje, de manera que para contar lo mismo es indistinto el medio que utilices. Aunque en la práctica puedan establecerse distintas preferencias según el “narrador”. Tu “captura” de atenciones se basará en lo que estés contando. La calidad o la naturaleza del medio empleado pueden ser secundarias. Los medios pueden ser mas o menos vulgares, como son el tipo de imágenes que vemos, como lo son los distintos lenguajes que empleamos.
En el ámbito del lenguaje fotográfico evolucionado encontramos que ambos medios son igual de válidos y se emplea uno u otro, o ambos, según los propósitos de la producción, incluyendo, por supuesto, la auto-producción y la generación de imágenes digitales directas sin “captura” en cámara. La ventaja que podemos tener quienes exprimimos lo que pudimos la fotografía tradicional es precisamente la percepción en la belleza del lenguaje clásico y la dimensión físico-química de la fotografía. En nuestra sociedad no hay tiempo para casi nada, ni empezamos a disfrutar de un momento cuando estamos pensando en qué hacer al siguiente. De manera que quien se mete al laboratorio B&N para realizar una serie de 30 copias 40×40 rodeado de químicos, o es un loco, un snob o un artista ( o los tres a la vez ). Por otra parte, la inmediatez produce tambien insatisfacción y despropósitos. Poder hacer 1000 “capturas” en una tarjeta de 1 Giga es en ocasiones vital y en otras un exceso de una simpleza extraordinaria. Por citar recientes trabajos, un ejemplo claro de necesidad digital fue la serie que realicé “capturando” imagenes del televisor en un hotel de Tokio. Por otra parte: un ejemplo claro de necesidad analógica fue la serie Las Miradas Perdidas: retratos en blanco y negro.

“Viaje a Tokio”. © Antonio Alay
En una dimensión menos tangible, el placer de realizar una fotografía no debe sustituir al placer de vivir por completo ese momento. Es decir, antes es necesario mirar y percibir, y después, si cabe, “capturar”. Además creo que debe ser un acto fotográfico convencional/automático para quien lo realiza. Por citar a los clásicos, para Diane Arbus la imagen final era el premio tras emocionarse con los momentos junto a sus “modelos” , momentos creados por el deseo de fotografiar: una experiencia de vida. Ella cargaba con varias cámaras, entre ellas una voluminosa y pesada Speed Graphic. Seguramente, si hubiese vivido en nuestros dias sus años de mayor producción hubiese cargado también con una cámara digital.
Antonio Alay / Alrededor de la fotografía / Portfolio


21/4/2007 @ 10:22 am
Hola Chinaski!! debo decir que estoy contenta de finalmente hallar un lugar tan lindo para hablar de fotografia, y aun mas, el sentir una identificacion muy grande con el texto que encontre sin querer vagando por ahi.
Siento a la fotografia analogica como duradera, con alma, como una sensacion, como un documento, como un “yo estuve ahi”, como toda la condensacion del arte y la magia en un papel. Si bien, una fotografia digital tambien es una fotografia en si, no tiene para mi el mismo peso, no las siento iguales. Mi sentir acerca de una foto mirada a travez de la pantalla, es la vista de una imagen que no se puede tocar, que no se puede revelar, que no se puede copiar, que carece de “alma”, que es desechable y almacenable, dia a dia, en miles de carpetas que guardamos en la computadora y que muy, MUY pocas veces solemos copiar.
Diariamente trabajo con imagenes digitales todo el dia, todo el tiempo, ya que trabajo en un diario donde este es el medio y tambien el fin. SIn embargo no pude dejar de asombrarme de la cara de la gente cuando les decia que me iba a comprar una camara analogica.
La tecnologia nos ha ayudado tanto! Sin embargo, siempe las bases son mas calidas: un libro en vez de un ebook, un cd antes que un mp3, un rollo y su proceso en vez de una tarjeta de memoria.
Me gusto muchisimo leer el texto, intente entrar a tu fotolog pero no pude, asi que te dejo la direccion del mio asi seguimos compartiendo esta pasion tan enorme.
Un abrazo enorme desde Resistencia, Chaco!
21/6/2007 @ 8:11 am
Madre mía!!! Qué de cosas ciertas y certeras dice este hombre.
Sus fotografías son increíbles, no soy buena narradora, sólo puedo decir que cuando le descubrí supe que desde ese momento ya no podría olvidar sus imágenes y su visión.
Le encontré en un momento en el que me saturaba la visión sin compromiso, pues todo requiere compromiso sea del tipo que sea, intelectualmente hablando si esto no se produce el resultado pierde sustancia, sus fotografías son el claro ejemplo de lo necesario que es la reflexión aunque esta sea más inconsciente que consciente.
Sin más sólo puedo quitarme el sombrero y cruzar los dedos para un día poder tener un libro suyo en mi biblioteca.
21/6/2007 @ 8:09 pm
te tiro un fotògrafo bastante oscurito…y muy bonita su obra…Gonzales Palma-ahora se vino a vivir a la argentina, pero no sè es guatemalteco-o-mexicano-fijate si te cabe??
un saludo y gracias por visitarme.
asì q estubieron de festejos con Luc.- juventud divino tesoro!!!!
9/12/2007 @ 12:01 pm
Hace mas de un año compre una camara reflex, es incomoda respecto a la digital pero es mas satisfactorio cuando veo el producto. Porque al utilzar la reflex es necesario “pensar” màs para capturar una imagen, es como parir un hijo!!! (jajja no soy mujer, ni tengo hijos), todos conocemos las facilidades de las camara digitales que por ser mas comodas y facil de usar no implican que no puedan obtenerse buenas fotos, claro que analogica tiene ese gustito dulce por obtener algo mas artesanal.
mi blog con algunas fotos: moralespbl.blogspot.com